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Un triunfo desde el banquillo

Ronald González aplicó un jaque mate directo a Remko Bicentini, DT de Curazao

Foto: Prensa Fedefutbol

Costa Rica logró una importante victoria ante Curazao por la Liga de Naciones de la Concacaf y está a un punto de lograr amarrar el boleto al Final Four en Estados Unidos el otro año. De este triunfo se rescatan varios aspectos que fueron vitales para la obtención de los tres puntos.

Lectura de González

Ronald González leyó muy bien el partido desde el principio, gran parte del gane fuera de casa se debió a que como mencionó en conferencia de prensa post-partido fue “tener en cuenta tanto el mejor escenario como el peor y el peor es jugar con diez”.

El contexto del partido era el siguiente. La Sele se quedó con diez hombres tras la expulsión de Ricardo Blanco, lateral por la derecha a los 64 minutos de partido con un 1-1. Esto significó que sí o sí debía revertir la situación desfavorable para volverla en una a su favor.

Esto sucedió cuando el DT realizó los tres cambios, muy acertados todos, debido a que quitó los hombres que tenía que quitar para que entraran los que eran necesarios en el cotejo.

Cambio de esquema

González pasó del 5-3-2 con el que empezó a un 4-4-1 donde ya estaba la expulsión del lateral del Saprissa. Muy sagazmente incluyó a Keysher Fuller para tapar el hueco de Blanco por Marvin Angulo quien estaba fundido físicamente, además de no tener un buen segundo tiempo, la inclusión de Randall Leal por Jonathan Moya ya que era innecesario tener dos delanteros y la entrada de José Miguel Cubero por Ronald Matarrita.

Las entradas de Leal y Cubero fueron claves ya que expandió la medular para que los morados Leal y Venegas jugaran por el costado y el manudo Cubero acompañara a Borges en la zona central del mediocampo. El sacar a Matarrita fue para mover a Francisco Calvo por la lateral izquierda.

El esquema con el que terminó el partido fue el más idóneo para la situación en donde los dos volantes laterales lograban ejercer presión e incluso podían acompañar a José Guillermo Ortiz en el trabajo de desgaste y retomar la presión al rival, eso sí en zona media debido a que los locales prácticamente estaban en campo nacional.

El tener a Calvo y Fuller como laterales fue importante porque imprimió velocidad en marca por la derecha y por el lado de Calvo, la posibilidad de tener un defensa nominal que de forma estática podía cubrir la zaga izquierda que Matarrita debido a sus características no era el adecuado para realizar trabajos de marcación por zona.

Bola muerta y Alvarado

Como parte de lo que se trabaja en los entrenamientos, la táctica fija es una total demoledora de esquemas. El 1-2 de Calvo al 85’ fue un claro ejemplo de ello ya que es una jugada que desde tiempos pasados se practicó con constancia y fue de las armas más efectivas de la Nacional.

En ofensiva, tener a Waston, “Pipo” González y sobre todo Calvo, son garantía de gol o de un acercamiento peligroso. También el cobrador tiene mucho que ver. Hoy fue Leal, antes lo fueron nombres como David Guzmán, el mismo Angulo y ya mucho más atrás Walter Centeno, Wilmer López, Juan Cayasso u Óscar Ramirez.

El caso de Esteban Alvarado merece una mención especial ya que sus reflejos casi “Casillescos” salvaron el partido para la Tricolor. Algo que, si bien es cierto es natural, el trabajo da siempre los réditos necesarios para salir avante en una tarea.

En síntesis, las jugadas planificadas del librillo, el talento humano y la lectura de González dieron esa victoria que tanto ocupaba la Selección para aspirar por el billete a la fase final del torneo.

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